Diaguitas

A pocos kilómetros de Vicuña, en pleno Valle de Elqui, se encuentra Diaguitas, un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo. Aquí no se viene solo a mirar, se viene también a caminar despacio por sus calles tranquilas, a disfrutar sus coloridos murales que cuentan historias antiguas y a descubrir en cada rincón un pedazo vivo de la cultura diaguita.

La alfarería es uno de sus mayores tesoros. No es solo barro moldeado: cada pieza lleva símbolos que han viajado por siglos, un lenguaje visual heredado de los antiguos habitantes del norte chico. Talleres y pequeños locales invitan a ver cómo las manos transforman la arcilla en arte, mientras se conversa de tradiciones, de la tierra y de cómo este oficio sigue vivo gracias a personas como Fernando Mahuad, artesano local que lo practica con mucho talento y simpatía.

Pero Diaguitas no es sólo arte. Aquí también hay agricultura, festividades religiosas y una comunidad que ha sabido reinterpretar su herencia para mantenerla vigente. Muy cerca, el Museo del Limarí guarda piezas originales de la cultura diaguita y es una parada ideal para entender mejor el significado de lo que se ve y se vive en este pueblo.

Visitar Diaguitas es una experiencia que te regala aromas especiales, texturas y colores, la vista de las montañas que custodian el valle y un recordatorio de que la cultura no está encerrada en vitrinas, sino viva, respirando junto a su gente.

Si te alojas en Centro Andesenios, este espíritu forma parte del viaje, que también se trata de conectar con la historia y la esencia de este territorio.

Fernando Mahuad
Fernando Mahuad
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